Perutxo Llibres
perutxo2@perutxo.com
                      la llibreria de l'Hospitalet

 Perros salvajes

 

X Premio RBA de Novela Negra

 

 

Autor:

  • Serie o personaje:John Rebus
  • Detalles del libro:
  • 448 páginas
  • ISBN: 9788490567494
  • Tamaño: 14 x 21,3cm
  • Presentación: Tapa dura
  • Idioma de la edición: Español
  • Traductor: Efrén del Valle

 

L’escocès Ian Rankin va recollir, ara fa pocs dies, el guardó que el reconeix com a flamant guanyador del X Premi RBA de Novel·la Negra, gràcies a la seva novel·la Perros salvajes. La novel·la, inèdita fins ara en castellà, però ja publicada anteriorment en anglès és una nova entrega de la sèrie protagonitzada per l’inspector John Rebus, que tantes satisfaccions li ha donat. logo blog genere negre_AMB LLETRESLorenzo Silva, membre i portaveu del jurat que ha atorgat el premi a Rankin, ha dit de Perros salvajes que “és una síntesi de la seva tasca i dels seus personatges. És un treball de maduresa amb una complexa trama, un llibre en què coincideixen passats tèrbols que esclaten alhora”

El personatge de John Rebus va néixer l’any 1987, quan Rankin estudiava Literatura Anglesa, amb la novel·la Nudos y cruces. D’aleshores ençà, ha escrit un bon grapat de títols de la sèrie, de què Perros salvajes n’és el número 20.

 

 

 

 

Rebus, exmilitar, cabut, bevedor, divorciat i solitari suma una altre adjectiu des del 2008, jubilat, ja que Rankin va retirar el personatge en el seu llibre número disset: La música del adiós. ian rankin Premi RBATot i això, va haver de trobar la manera de fer-lo tornar a l’activitat. I ho va fer com a assessor extern de la policia d’Edimburg.

A Perros salvajes John Rebus coincidirà, per tercera vegada, amb el protagonista d’una altra sèrie creada per Ian Rankin. Es tracta del comisari Malcom Fox, el qual va veure la llum l’any 2009, quan Ian Rankin va decidir deixar temporalment aparcat John Rebus, i ho va fer en la novel·la Asuntos internos. A partir d’aquesta estrena i coincidint amb el retorn de Rebus a la vida laboral activa, Fox i Rebus han coincidit en tres llibres: Sobre su tumba, La Biblia de las tinieblas i, ara, Perros salvajes.

 

 

 

 

La trama de Perros salvajes té dues ciutats protagonistes: Edimburg, evidentment, on la inspectora Siobhan Clarke demanarà ajut a Rebus en la investigació de la mort d’un important advocat i Glasgow, d’on prové una banda de gàngsters que ara s’ha traslladat a la capital escocesa. Malcom Fox serà l’enllaç entre totes dues ciutats.

Ian Rankin va néixer a Cardeden, un poble escocès de la regió de Fife. Al llarg de la seva trajectòria, ha rebut premis tan importants com ara l’Edgar Award, el Gran Prix de Littérature Policière, el Premi Pepe Carvalho 2010 i l’Ordre de l’Imperi Britànic. El proper mes de novembre publicarà, en anglès, el volum número 21 de les aventures de John Rebus: Rather be the Devil.

Altres llibres de Ian Rankin :

Aguas turbulentas

 

 

  • Asuntos internos
  • La biblia de las tinieblas
  • Black and blue
  • Jack al desnudo
  • Nombrar a los muertos
  • Puertas abiertas
  • Resurrección
  • Sobre su tumba
  • Uñas y dientes

Atlas de islas remotas

noviembre 19th, 2013

atlas de islas remotas

El atlas de las islas remotas

 Traductor: Isabel G. Gamero
Tamaño: 17 x 24 cm.
Encuadernación: Cartoné
Páginas: 160
PVP: 23,95 euros
ISBN: 978-84-94169-07-6
Traducción de Isabel G. Gamero

Coedición de Capitán Swing y Nórdica Libros

Visualmente deslumbrante y con un diseño único, este libro recopila cincuenta islas alejadas en todos los sentidos de tierra firme, de la gente, los aeropuertos y los folletos turísticos. Su autora utilizó acontecimientos históricos e informes científicos como punto de partida para cada isla que proporcionan información sobre qué distancia la separa del continente, si está habitada, sus características y las historias que han configurado su acervo local.

Con sus impresionantes mapas a todo color y su aire de misteriosa aventura, Atlas de islas remotas es perfecto para el viajero romántico que hay en todos nosotros.

mapaAtlas

Visualmente deslumbrante y con un diseño único, este libro recopila cincuenta islas alejadas en todos los sentidos de tierra firme, de la gente, los aeropuertos y los folletos turísticos. Su autora utilizó acontecimientos históricos e informes científicos como punto de partida para cada isla que proporcionan información sobre qué distancia la separa del continente, si está habitada, sus características
y las historias que han configurado su acervo local. Con sus impresionantes mapas a todo color y su aire de misteriosa aventura, Atlas de islas remotas es perfecto para el viajero romántico que hay en todos nosotros.««El paraíso es una isla. Y el infierno también. O al menos eso dice Judith Schalansky en la introducción a su encantador, espeluznante y espléndido Atlas de islas remotas»
Al viejo se le ocurrió hacer un libro sobre las islas que nunca visitó ni nunca iba a visitar. El atlas de las islas remotas. Julio fue marinero mercantil. Digamos que se levantaba todos los días, al alba, para ir al puerto, cargar bolsas, partir, volver y volver a ir. El ponto. Hubiese podido, si quería, ser ingeniero, astillero. Pero el hombre quería el mar. Nada de quedarse a tierra. Todavía cuando no viajaba, salía a la calle, caminaba por Parque Patricios y pensaba cómo estaría el viento en la orilla. Trabajó para exportadoras suecas, alemanas, turcas. Había recorrido todos los mares. Había visto todos los soles, en sus colores, formas, lentitudes. Había leído muchos libros. Tres o cuatro, según la travesía. Y eso durante los treinti largos años de oficio. Pese a esa multiplicidad de paisajes observados y lecturas variadas, a pesar de la versátil capacidad de delatar el clima como pocos, encontraba todo idéntico. Daba lo mismo andar con la Chevrolet tartamuda por Zárate que entrar al puerto imperial de Hamburgo. Y como le daba lo mismo levantarse en la esquina de Caseros, donde había nacido, o en el puerto menos conocido del mundo, pensó en escribir no su experiencia de vida, que a él le resultaba decididamente monótona. Pensó en escribir sobre esos lugares de los que escuchó o vio en el mapa de pura casualidad. Una manchita arenosa entre tanto celeste. En todo caso, se dijo, escribir sobre las islas que, por no haberlas visitado nunca, lo dejaban imaginar –aunque sea imaginar– que existía algo que no se le asemejara. Una fruta que no fuera ni amarga ni dulce. Algún sistema de pesca diferente a los conocidos debido a cierta capacidad superior de la fauna marina autóctona. Por ahí, cierta disposición de la sombra que le revelara otra constelación estelar. Al fin, concluyó resignado, todo iba a terminar en semejanza. La incertidumbre de lo ignoto le daba un margen de posibilidad a lo mutante. Un agujero negro. El triángulo de las Bermudas. Por qué no.
Ya estaba grande para altamar. Lo jubilaron. No rico, pero sí tenía asegurado su futuro. Bastante solo, por cierto. La razón de que optara por trabajar de remisero. Seguía en el rubro transporte. Practicaba entonces la filosofía semántica o semántica filosófica a la que sometía al pasajero de turno. Deuda externa. Deuda viene de deber. Deber significa obligación y saldo nuestro respecto de otro, o sea, débito. Ambas cosas nos generan culpa. Sí, señor, es nuestra la deuda. Externa. Ex significa anterior. Terna es lo interior sin in-. Lo que no es dentro ni fuera es terna. Terna viene de tierno. Tierno de ternera. Ternera es lo intermedio de feto y vaca. Ternerita. Entonces, lo que ellos quieren, señora, es que les demos nuestra carne. Algo así como que reclaman la fuerza de trabajo de los inmigrantes que vinieron hace casi un siglo. Mi viejo, mi tía, su padre, señora. Ellos quieren que les devolvamos todo. No sólo quieren la vaca, la carne, quieren toda carne que les pertenezca sobre este territorio. Ellos también trajeron la vaca. Casi todo les debemos, sabe. Pero, yo, la verdad, sabe, no me siento culpable. Yo sé que ellos quieren de nosotros la carne. Viajé mucho, señora. Más de lo que se puede imaginar. Viajé mucho. Y siempre me dicen de la carne. Y de Maradona, claro. Pero mejor de ese no hablemos. Somos deudores de nuestra carne. Originalmente, en el Yuilyimaz, que es como la biblia de los tibetanos, el principio era carne. Nada de tierra, barro, costillas, girasoles. Carne, pedazo de carne, un bifecito. Que era carroña que venía del cielo y como en esa época el mundo giraba más rápido, la carne fue tomando forma, hasta llegar a lo de hoy. Es como que la energía aerodinámica fue dándole forma al cuerpo. Algo así como poner un pedazo de carne en una montaña rusa. Igual sabemos que no es verdad. Es todo fantasía. Pero adonde quiero ir es que la deuda no es de pesos, dólares, lo mismo da. De carne, la deuda ex de ternera. Sabe. Dígame si la aburro. Yo acá practico la semántica filosófica o la filosofía semántica, porque también escribo. Pero sobre otras cosas. Soy muy leído. De marinero, sabe. Laburé toda mi vida de marinero, por gusto. Pero también leía. Cultivarse que le dicen. Me jubilaron. Me alcanza. Pero me aburre estar en casa. Disculpe si le hablo tanto. Usted dígame y listo. Pasa que yo lo encuentro interesante.
Publicado por Tomas B.

El regreso de Reginald Perrin

noviembre 18th, 2013

Regreso de reginal perrinDavid Nobbs

El regreso de Reginald Perrin
Traducción de Julia Osuna Aguilar
Postfacio de Kiko Amat
ISBN: 978-84-15578-80-2
Encuad: Rústica
Formato: 13 x 20 cm
Páginas: 272
PVP: 22,70 €
Descargas:
Un canto a la condición suburbana y a la miseria del hombre moderno; una «comedia trágica» plasmada con un ácido humor a prueba de bombas.

Reggie Perrin es un hombre gris, de mediana edad, que lleva una vida si cabe más gris: con una mujer insulsa, un trabajo alienante en una empresa de postres y nulas perspectivas vitales, decide simular su propio suicidio y comenzar de nuevo como una persona diferente. El regreso de Reginald Perrin el espíritu de la hilarante y agridulce Caída y auge de Reginald Perrin ofrece las nuevas aventuras de uno de los antihéroes más inolvidables de la literatura británica reciente. Tras diversas tribulaciones, incluida la temporada en que nuestro protagonista se ve obligado a cuidar gorrinos en una granja, Reggie abrirá una tienda, «Basura», en la que todo lo que se vende es completa y absolutamente inútil. Para su sorpresa, el proyecto se convierte en un éxito apabullante. Cuando Reggie decide destruir el monstruo que ha creado, se da cuenta de que hay criaturas difícilmente eliminables.

david nobbs
David Nobbs
Orpington, 1935
David Nobbs nació en Orpington, en el condado inglés de Kent, en marzo de 1935. A pesar de ser hijo y nieto de profesores, jamás en la vida tuvo siquiera tiempo para pensar en dedicarse a la enseñanza.

Tras hacer el servicio militar en el cuerpo de ferroviarios y convertirse en guardavías, estudió Lenguas Clásicas en Cambridge y comenzó a escribir. Incluso planeó mudarse a Viena (por entonces la ciudad más barata de Europa), alquilar una buhardilla y convertirse en un novelista muerto de hambre. Afortunadamente, le salió al paso la oportunidad de trabajar en un pequeño periódico de Sheffield, donde comenzó una titubeante carrera como reportero. El propio autor afirmaría más tarde que fue probablemente el periodista más pésimo de la historia de Inglaterra. De hecho, dedicaba sus días a beber una pinta tras otra en el pub del barrio y a escribir obras de teatro impublicables. Dotado de una vis cómica a prueba de bombas, pronto empezó a colaborar como guionista para varios programas humorísticos de la BBC. En 1965, cuando vio la luz su primera novela, The Itinerant Lodger, elDaily Telegraph dijo literalmente de ella que «presumiblemente, se trataba de una historia graciosa». El éxito, sin embargo, le llegaría en 1975 con la publicación de Caída y auge de Reginald Perrin, que conocería una secuela en El regreso de Reginald Perrin (1977) y en The Better World of Reginald Perrin (1978). El personaje de Reggie Perrin, que se hizo inmortalmente famoso, y que incluso creó escuela entre la nueva generación de autores británicos de los ochenta, sería recuperado en 1995 en The Legacy of Reginald Perrin. Actualmente, David Nobbs vive con su segunda esposa en una bellísima casa sobre las colinas de North Yorkshire. Le sigue encantando descubrir pubs rurales, y es un hincha acérrimo del Hereford United.

 

«El regreso de Reginald Perrin», de David Nobbs
Publicado en El mundo de Haldane
Después de la deliciosa lectura que procuró a un buen número de habitantes del estado español Caída y auge de Reginald Perrin en lengua castellana el año pasado el guante estaba lanzado. Impedimenta lo ha recogido para este último tramo de 2013 en forma de segunda entrega de las andanzas de Reginald Perrin.

Como señala Kiko Amat en su prefacio, la lectura de El regreso de Reginald Perrin (1977) guarda estrecha relación con el contenido de la obra seminal, y por ello es aconsejable “visualizarlas” conforme a un díptico indisociable. Han transcurrido varios meses entre la lectura de una y otra novela. De por medio he asaltado otros textos literarios, pero no me han hecho distraer la atención al tomar contacto de nuevo con el universo de Perrin. Amén de la huella que me dejó la lectura de Caída y auge de Reginald Perrin, ello se debe a que en mi subconsciente perdura aún la poderosa imagen de Leonard Rossiter, con esa figura encorvada (su correspondencia animalesca sería la de un cuervo) que trata de sacudirse una existencia de la que abomina, llevando a cabo un negocio suicida que inopinadamente se traduce en un boom de ventas, computando en el registro mercantil una franquicia de lo más rentable. Es precisamente esa secuencia temporal de la volatil existencia de Reginald Perrin la que se ha enquistada en mi memoria toda vez que vi a mediados los años ochenta la serie de la BBC Caída y auge de Reginald Perrin. Allí donde el bueno de Perrin contempla un negocio cuyo señuelo no es otro que ofrecer basura, cosas inservibles, a un precio que dista de traducirse en módico. Aros cuadrados, saleros sin agujeros, semillas que no se pueden plantar… todo lo absurdamente imaginable está recogido en el catálogo de la tienda Basura que acaba convirtiéndose en un franquicia de tal magnitud que los programas de sobremesa de ámbito nacional se rifan la presencia de su creador en los platós. A cada página leída se nota que el inglés David Nobbs (1935, Orpington, Kent) estaba rodado tras la publicación de la primera novela sobre el personaje en cuestión y parecía perfectamente consciente que tenía ante sí un filón por explotar. Sin tiempo a saborear la recompensa económica, ligada a la satisfacción personal (hasta entonces parecía resignado a que su talento natural podría caer en el más sordo de los olvidos), le hizo meterse en harina y librar el manuscrito de la segunda parte en 1976, justo un año después de la publicación de Caída y auge de Reginal Perrin. Por ello se percibe que El regreso de Reginald Perrin fue gestada conforme a una obra en continuidad, cuyo impulso creativo no se detuvo con el ardid que el ex empleado de la fábrica Lucisol ideara su desaparición para luego volver “a la vida” con otras identidades, a cuál más esperpéntica, absurda o descabalgada de la realidad mundana que le circunda. Mas, Nobbs se reservaría para la segunda entrega una idea que calzaría a la perfección con su manera de contemplar una sociedad capaz de imbuirse de un consumismo destilado de una enfermiza pasión por lo accesorio. En su metáfora sobre la sociedad británica de su tiempo preñada de una mirada harto irónica y de puro vitriolo, Nobbs borda un relato que enfatiza los aciertos de su obra precedente e incluso, merced a la evaluación de algunos tramos (el de la arenga fastizoide del propietario de un pub es desternillante por lo desquiciada de la misma) la podríamos situar un peldaño por encima en su cómputo literario en relación a Auge y caída de Reginald Perrin. Impedimenta ha vuelto a confiar en Julia Osuna Aguilar para la traducción de un texto que corrige al alza el número de expresiones en que inevitablemente cabe tirar del refranero español para que el lector acabe “empatizando” si sabe aún más con las vicisitudes de Reginald Perrin. Éste será coronado entre los emprendedores de las Islas Británicas merced a un negocio, a priori, condenado a convertirse en pasaporte directo para hacerse el harakiri. No hay mejor antídoto para entender el mundo que nos rodea en la actualidad —en muchos sentidos, un calco de esa sociedad británica de los años setenta descrita por Nobbs con su habitual finura expositiva— que el humor y, en particular, el británico. Un humor, el practicado en las Islas Británicas, cuyo principio activo (léase sustancia granulada) se toma disuelto en agua y se ingiere de un trago largo. Pero en el fondo del vaso sedimenta esa sustancia y se hace perenne en el recuerdo. Ese mismo símil vale para El regreso de Reginald Perrin, una obra que de no contar con un precedente de la categoría de Caída y auge de Reginald Perrin sería saludo como una de las piezas esenciales de un espectro literario que al cabo de los años dominaría la voz de Tom Sharpe. Poco antes, sin embargo, la de Nobbs se dejaría sentir con fuerza en virtud de la creación de un personaje, el de Reginald Perrin, que tiene entrada propia en el acervo popular british desde que su desencajada figura se desprendiera de las páginas y volara a través de la imaginación de multitud de lectores que se sentaban frente al espejo de sus propias realidades. Algunos de ellos deberían recordar frases del estilo —tal como reproduce en su prefacio Amat— Why be happy when you can be normal? («¿por qué ser feliz cuando puedes ser normal?») pronunciadas por madres (sobre)protectoras. Una “normalidad” que, como a un calcetín, Reginald Perrin le da la vuelta en aras a perseguir un ideal de felicidad y, por consiguiente, pisa el acelerador por una autopista cuya única salida da al mar. Ese mar que servirá de escenario para trazar un plan maestro con arreglo a reinventarse y así evitar que la llama del personaje no acabe consumiéndose. Ciertamente, el placer de la lectura de una tercera entrega, la de The Better World of Reginald Perrin (1978) a cuenta de Impedimenta nos aguarda esperemos que al vencer un nuevo año. Entretanto el septuagenario Nobbs debe sentirse congraciado desde su retiro dorado en North Yorkshire que una modesta editorial (grande en cuanto a un primoroso catálogo que ha superado el centenar de títulos) haya tenido a bien extender sus redes sobre una suerte de tetralogía, cuyas dos primeras partes alcanzan un magisterio difícil de soslayar para los amantes de la literatura británica de humor de tonalidades agridulces espolvoreada de una estraña melancolía.

Por Christian Aguilera

El vampiro argentino

noviembre 18th, 2013
vampiro_argentino
JUAN TERRANOVA
344 págs.
ISBN 9788483811078
19.49 €.

El autor

Juan Terranova nació en Buenos Aires en diciembre de 1975; sin conocer con exactitud en qué día exactamente, uno puede suponer que ese día algunas personas murieron y otras fueron secuestradas y torturadas, varios edificios volaron por los aires y los militares arrancaron otra hoja del calendario en el que ya habían marcado una fecha, el 24 de marzo de 1976, la del Golpe de Estado que daría paso a la dictadura más sangrienta que ha conocido Argentina. No es difícil conjeturarlo: todos los de 1975 nacimos en un día así y, tal vez, lo único importante es saber si ese hecho tuvo alguna consecuencia en nuestra decisión de transformarnos en escritores.

Es probable que ése sea el caso de Terranova, quien publicó su primer libro en 1999, Notas de un viaje a Italia. En 2001 publicó El coleccionista, una miscelánea de textos críticos y ficcionales y después las novelas El caníbal (2002) y El bailarín de tango (2003). Muy pocos leyeron esos libros, lo que significa que solamente algunos de los ochocientos treinta y seis lectores de literatura argentina sabían que escribía libros; para la mayor parte de ellos, Terranova era simplemente el principal contribuidor de un blog que tuvo varias versiones y que acabó llamándose elconejodelasuerte.blogspot.com. A través del posteado en él, Terranova fue construyendo una figura autorial caracterizada por la velocidad de escritura, la desprolijidad, la atención a los hechos del día y la provocación, aspectos todos que acabarían siendo centrales en su recepción crítica para bien y para mal. La simultaneización de las experiencias de lectura y escritura que es propia de la circulación de literatura en la Red impidió a muchos ver que Terranova era, además, el escritor más interesante del momento y uno de los pocos que se proponía hablar de las relaciones entre literatura y política y sabía lo que hacía.

02. El ignorante (2004) no contribuyó a aclarar el malentendido. En el poema, una especie de Howl! ginsbergiano para la Argentina contemporánea, Terranova criticaba duramente a la institución universitaria argentina (encargada tradicionalmente de determinar qué debe ser leído en ese país y cómo) y proponía, en una entrevista incluída a modo de prólogo (real o imaginaria, poco importa), una interpretación generacional del presente diferente de la de la década de 1970 y también de la de una “generación intermedia” a la que consideraba “fallida” porque sus miembros “tienen todos cuarenta años y siguen siendo ‘jóvenes escritores’. Son muy verticales y básicamente no operaron ni una ruptura, ni una crítica con visión de continuidad[,] sino que se diluyeron, se diluyeron en sus mayores. Se quedaron con los espacios que les indicaban los viejos revolucionarios y así, por supuesto, los cagaron. [...] Yo creo que es una generación muy débil, que no va a pasar a la historia, ni siquiera como generación fallida. Y eso que produjeron textos muy legibles, algunas novelas excelentes y mucha investigación capitalizable” (17).

Según Terranova, “insultar es un acto retórico y estético muy fuerte. Pertenece a la familia de ciertos géneros orales que me apasionan, la mentira piadosa, la mentira política, el rumor, la anécdota de bar, los chismes” (11-12). En El ignorante, el autor cultivaba abundantemente el género, en párrafos dedicados a Miguel Bonasso, Eduardo “Tato” Pavlovsky, Ricardo Piglia (“con esas lecturas tan bien hechas, sin duda es un tipo muy nocivo”, 20), David Viñas, Noé Jitrik y Beatriz Sarlo. Una lectura superficial de esos pasajes sólo podía ratificar la fama de “petardista”, “tirabombas” o “rompepelotas” [tocacojones] de Terranova, y esa es la lectura que fue hecha principalmente. Sin embargo, detrás de los insultos se perfilaba la construcción minuciosa de una figura de autor cuyas líneas principales son la búsqueda de controversias, el abordaje de temas cercanos a la cultura popular como la pornografía o la música punk y la actitud irreverente, a los que debe sumarse la curiosidad por explorar formas narrativas poco utilizadas en la literatura argentina contemporánea, como en el caso de El pornógrafo (2005), una novela escrita a la manera de varias conversaciones de chat sostenidas por dos jóvenes amigos, uno fotógrafo de prensa y el otro ginecólogo, ambos en guardia nocturna permanente.

03. La ambición formal de El pornógrafo aparecía también en Mi nombre es Rufus (2008), la historia de un grupo de música punk argentino imaginario de la década de 1990 contada por su guitarrista. La historia no era particularmente interesante (a sus protagonistas les sucede lo que a todos: se juntan, tocan, se drogan, se pelean, se separan, etcétera) pero lo intesante aquí era la cuestión formal: el carácter episódico (a menudo los fragmentos numerados no tenían más de una o dos frases) y la forma en que Terranova enhebraba fragmentos narrativos con opiniones y comentarios suponían el primer intento serio en la literatura argentina contemporánea de lograr una escritura que se liberase del mandato de continuidad, homogeneidad y unidad ontológica que preside la literatura “seria” pero no aquella que es producida para su circulación en la Red.

04. “Los blogs comparten con los libros el encanto trágico de la lectura entendida como una pasión narcisista. La web nos transforma a todos en Madame Bovary, pero a muy pocos en Flaubert”, escribió Terranova en el prólogo a una antología reciente. En El ignorante había afirmado: “Ahora nos toca recuperar la idea de presente. Comprender que la vitalidad y la actualidad son valores importantes” (29). El interés en los modos alternativos de circulación social de la literatura en la Red y el interés por el presente aparecían ya, sin embargo, en El caníbal.


 

 

La obra…

Penas de amor, histeria, narcisismo, despechos malsanos, la derrota de la autoestima…, pensó Víctor. Al final, los alemanes eran una raza de románticos incurables”.

Página 29.
“Europa distribuía generales, políticos, algo de la tecnología punta que ayudaba a mantener las industrias activas y, sobre todo, jóvenes secretarias y jefes que se habían doctorado con un título en <<chupa Culos Contable>>”.
Página 33.
“También era verdad que la cultura de la muerte y la preservación de la memoria necesitaban de un espacio bucólico. Los nichos industriales de cemento no servía”.
Página 303.
Estamos ante una obra mucho más compleja de lo que su formato “policíaco” podría dar a entender inicialmente. El hecho de que la trama se desenvuelva en una especie de futuro hipotético tras una Segunda Guerra Mundial ganada por los nazis, que lo aproxima a argumentos what if propios de los comics, tampoco ayuda a, inicialmente, comprender el grado de calidad literaria de la obra, y exige una mente abierta y sin prejuicios por parte del lector. Pero sin duda el esfuerzo por saltar por encima de esos impedimentos iniciales merece la pena. No sólo por la historia, que consigue enganchar, entretener y pedir implicación del lector, quien debe seguir de cerca muchos pequeños detalles casi nunca sin importancia; sino por el estilo, a veces metafórico, casi poético del autor, que lo aleja de otros libros del estilo en que se encuadra y que se limitan a una consecución de tiros y persecuciones aderezadas con alguna escena de sexo del detective o policía en cuestión.
Aquí se mezclan el origen del término vampiro (muy literario, por cierto), la búsqueda de los albores de la raza aria, pequeñas lecciones de Historia que podría haber ocurrido, críticas a nuestro mundo actual… De hecho en ese mundo gobernado por los nazis, aunque no todo, las prohibiciones y las purezas de la sangre se han relajado mucho, y los enfrentamientos con guerrillas, la sobreexplotación de recursos del planeta, especialmente el petróleo, y sus consecuencias sobre el calentamiento global y un posible desplome de los polos no resultan tan ajenos a nuestra realidad circundante. Incluso las investigaciones con drogas realizadas por las SS, y otros organismos, para producir soldados sin sueño y sin necesidades podrían entenderse como toques de atención a investigaciones que se realizan en la actualidad con el conocimiento o la callada aprobación de la sociedad (aunque no estén marcadas por la criminalidad y tengan las mejores intenciones).
La cuestión, o una de las cuestiones, es, ¿se puede coger cariño a un oficial de la SS herido en la batalla cuya pareja ha muerto y que está abocado al orden, y al lavado de cerebro al que se le ha sometido desde el nacimiento? ¿Es posible encontrar rebeldía y rasgos humanos en alguien que, a priori, merece nuestro rechazo y odio? La respuesta parece ser afirmativa. Porque subyace una parte humana -sin sensiblerías-, capaz de poner en tela de juicio aquello que le han enseñado, siempre y cuando se le dé la oportunidad.
Juan Terranova resulta de una solvencia sorprendente. Se mete en un escenario complicadísimo y sabe salir airoso a pesar de todas las trampas que se ha colocado en el camino (cierto que las conocía porque las había puesto él, pero las salva con agilidad y mostrando que son difíciles de evitar o zafar, con lo cual uno olvida que ha sido él mismo su autor y que por lo tanto estaba prevenido).
Por otra parte una de sus grandes virtudes es la descripción de físicos y personajes. De personajes a través de sus físicos. De la psicología de los protagonistas partiendo de expresiones acertadas, muy gráficas, a veces metafóricamente muy ricas:
“Había abandonado la distancia irónica del marginal que se ríe del hombre que tiene responsabilidades, que bendice signos y se cubre con el alero de las leyes. Era el mismo tipo con cara de gitano vestido de fajina, pero se percibía su astucia y su angustia. La capa de la picaresca se descorría y dejaba ver otras cosas”.
Página 131.
“Verlo sonreír era como sacar un chorro de agua de una pared golpeándola con un martillo”.
Página 230.
Incluso es capaz de describirnos a la persona real (el bardo) a través de la descripción de su busto:
“La mirada melancólica de Lopoldo Lugones lo detuvo unos segundos. Sus facciones de suicida se detacaban. Tenía bigote y anteojos redondos. El busto parecía un poco más grandes que los demás. Alguien había dejado una rosa blanca sobre el mármol del pedetal. Estaba lozana y húmeda, com recién cortada. Desde ahí ya se veía la puerta del edificio central de la Biblioteca”.
Página 66.

 

El idioma no supone ningún secreto para Juan Terranova, que lo usa a su antojo, sin abusar de lo poético para no distraer a un lector narrativo ávido de una historia. Pero la historia no dejará de tener un ambiente, un aire enrarecido, gris, pesadísimo, lluvioso, húmedo y desangelado, desesperanzado: esa es la vida en un hipotético mundo gobernado por el imperio nazi, obligado, al final, a servir al petróleo mucho más que a sus ideales originarios. Los marginales: homosexuales, disidentes… son tratados con desprecio, pero tolerados como entes necesarios de un sistema que precisa de mano de obra barata, obligada. La historia, poco común por el escenario imaginado, y por la idiosincrasia misma de los hechos que se cuentan es de calidad y deja un sabor a ceniza en la boca, un sabor a sangre seca entre la melancolía y la duda.
Una obra más allá de convencionalismos.

La Critica
 

«Terranova es el siguiente gran secreto de la literatura argentina a descubrir por los lectores españoles. Su literatura, desprolija y contundente, se ha liberado de la simpatía forzada y la corrección formal que preside los gestos siempre sonrientes de casi todos los escritores argentinos jóvenes conocidos en España» (Patricio Pron, Quimera)

 

Top